La contaminación radiactiva de las personas puede producirse de forma externa o interna.
En la externa, pueden contaminarse las ropas o la piel de forma que cierta cantidad de material con contenido radiactivo se adhiera a ellos.
De forma interna se puede producir por la ingestión, absorción, inhalación, o inyección de sustancias radiactivas.
Cuando existe material radiactivo en forma gaseosa, líquida o sólida, parte puede impregnar las ropas o la piel de las personas que entren en contacto con este material. También puede ser ingerido, ya porque los alimentos o el agua estén contaminados, ya de forma accidental al llevarse las manos contaminadas a la boca, o inhalado al entrar en un ambiente donde existe polvo contaminado.
En el primero de los casos la contaminación permanece en el exterior de la persona. En el segundo de los casos el material entra dentro del organismo, y durante su recorrido hasta que es excretado deposita a su vez la energía emitida por esas radiaciones en los órganos por los que se transfiere.
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